• Gratitud, entendida como la madurez que nos lleva a sentir y demostrar agradecimiento
por lo que somos, por lo que tenemos.
• Sencillez, para apreciar las pequeñas cosas y disfrutarlas.
• Sensibilidad, dilatando el corazón y percibiendo la existencia del otro.
• Pasión, para demostrar el amor y vivirlo con energía plena.
• Sentido, que nos permite entender las razones que nos movilizan a amar.
• Proyecto, para mantener la capacidad de amar sostenida en el tiempo,
como un faro en el horizonte.
Es el motor que nos hace ir hacia delante, sin el cual nuestra vida carece de sentido. Lejos de ser un mero sentimiento, que hoy se tiene y mañana se pierde, el amor por uno mismo y especialmente por otras personas se construye, muchas veces, sin tener plena conciencia de ello.